
Por Alberto Calvo
La saga cinematográfica de Spider-man se ha convertido en el fenómeno de popularidad más importante para la industria desde que en 1989 Tim Burton dirigiese Batman. Hace unos días se estrenó en todo el mundo la tercera entrega de la franquicia y su popularidad sigue al máximo.
Entrando en materia, me parece que Spider-man es la menos pretenciosa de las tres películas que hasta ahora componen. La historia, pese a involucrar más personajes y situaciones, se siente más simple y liviana y a cambio de aligerar el contenido obtenemos la película más comiquera (o al menos la más palomera) de la trilogía. La aparición de tres villanos era algo que desde que se anunció me preocupó un poco, pues de inmediato pensé que el tiempo en cámara no sería suficiente para desarrollar a los personajes.
Y si bien es cierto que el desarrollo de los personajes puede parecer demasiado superficial, especialmente en el caso de Venom, me parece que Raimi hace un gran trabajo explicando la razón de ser de cada personaje, sus motivaciones e incluso algunos rasgos de su caracter. Y otra cosa: aún con las limitaciones de tiempo y la problemática narrativa de intercalar historias y subtramas, se respetó mayormente la historia de cada personaje dentro del canon de los comics. Sandman es un ladrón, si, pero no es una mala persona. Eddie Brock tiene razones para odiar a Peter/Spiderman en cualquiera de sus dos identidades, y Harry sigue la procesión natural de su odio y rencor hacia quien fuese su mejor amigo.
Claro que no todo fluye sin problemas. Creo que era innecesario ligar la historia de Flint Marko (Sandman) a la muerte del Tío Ben, y la aparición del simbionte que habrá de dar origen a Venom me parece que se da de una manera un tanto forzada. La introducción de nuevos personajes es demasiado casual (Gwen como compañera de clases de Peter, Eddie Brock como su pretendiente... el capitán apareciendo justo en el sitio donde su hija está a punto de sufrir un percance, etc.) y tal vez eso provoca que la relación entre personajes nuevos y previamente establecidos parezca apresurada.
Me parece que Spider-man sufre por la rápida adopción del público. Su popularidad le juega en contra a la historia, haciendo que el énfasis sea hacia el valor como entretenimiento y no hacia la calidad de la historia. Y no me refiero ni a que la historia sea mala ni a que esté mal hacer películas entretenidas. Al contrario, me parece importante que haya realizadores que dediquen su tiempo y esfuerzo a crear entretenimiento masivo sin por ello crear productos vacios o sin sentido, pero si me parece adecuado señalar por qué considero que esta nueva entrega no alcanza el nivel de su predecesora.Resumiendo y para no hacer el cuento largo (que para eso tengo otros espacios), tengo que decir que Spider-man 3 es una de las películas más entretenidas que he visto en los últimos meses. Habrá que ver cual es el futuro de la franquicia ahora que Sony ha anunciado su intención de seguir produciendo la serie aún sin conocer la decisión que pudiesen tomar al respecto Sam Raimi o sus actores protagónicos.















