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28 de mayo de 2008

Indiana Jones y El Reino de la Calavera de Cristal

Por John J. Mejía.

Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal. Guao! Hay mucho ya escrito en la Internet sobre este tema y mucho se seguirá escribiendo sin duda, pues no se trata de una película cualquiera, sino de una que trae de regreso a la pantalla grande al héroe del látigo y sombrero que naciera por allá en 1981 cuando estrenó en las pantallas de cine Los cazadores del arca perdida y que tuvo su última aparición en 1989 con una nota ligera y sabor a comedia en Indiana Jones y la última cruzada, eso si, no sin antes mostrar que también podía protagonizar una película de atmósfera densa y poco de comedia, como lo vimos en 1984 en Indiana Jones y el templo de la Perdición.

¿Qué es lo mucho se ha dicho sobre la última aventura de Indiana Jones? Resumiendo: que es una película con sabor a nostalgia, que Harrison Ford (su protagonista y artífice del inconfundible aire de aventurero explorador de Indiana) pasa más tiempo saltando por los aires que actuando de verdad, que los efectos especiales, que la resolución, que esto y aquello. Ahora, ¿es realmente una película para nostálgicos? Pero claro que lo es. Es una aventura de un Indiana Jones ya entrando a la tercera edad, tal como lo reconoce cuando exclama resignado "Éramos jóvenes" en una de las escenas iníciales de la película. Está grabada en colores y escenas que retratan aquellos años de Rock and Roll, del despertar y temor nuclear, de los cuentos de platillos voladores y todo lo que hizo furor a finales de los 50s, incluido la paranoia comunista que padecieron los norteamericanos durante esos primeros años de la llamada Guerra fría, donde los rusos eran el enemigo. No es raro pues que en la película sean los hijos de Lenin los malos del paseo. Es nostálgica porque en dos horas y algo de película, vemos aventura y diversión y en menor medida, algo de drama y de comedia. Asi que si estas buscando sexo o desnudos o sangre a borbotones o malas palabras en boca de los protagonistas, esta no es la película para ver. Este es un viaje en el tiempo a una época donde se necesitaba un poco de ingenio para conseguir una sonrisa y asombrar al espectador y convencerlo que no acaba de ver una película infantil, porque no lo es y si te lo parece, pues como bien apuntaron por allí, es porque tampoco somos los jóvenes que vimos la primer trilogía. Ahora, ¿es nostálgica porque se requiere que el espectador conozca la historia previa del arqueólogo? Por supuesto que no. Salvo una que otra referencia a películas anteriores (la famosa Arca de la Alianza hace una fugaz aparición, presten atención) o a la serie de TV que iniciara en 1992 y donde se narraban sus primeras aventuras (si, fue realmente secuestrado por Pancho Villa!), la película se sostiene por si misma y puede disfrutarse sin la "obligación" de ver las anteriores, aunque si no lo han hecho solo puedo decir: "¡¡¿QUÉ ESTÁN ESPERANDO?!!".

¿Qué tan cierto es eso de que Harrison actúa poco? ¡a quién le importa! Vas a ver Indiana Jones, aventuras, acción, no un drama shakesperiano. Y eso es lo que se ve en la película: Indiana Jones haciendo acrobacias con gracia aunque sin la agilidad de antes, haciendo sus bien intencionados comentarios (y por "intención" entiéndase desquiciar a sus enemigos y enamorar a su chica), emprendiendo una vez más la búsqueda de un objeto de interés arqueológico por una causa diferente al conocimiento arqueológico per se. El objeto de atención es en este caso una calavera de cristal, una rareza de la que se han encontrado ya varias en el mundo y que se convierte en el eje de la película cuando los rusos quieren apoderarse de ella en busca del poder que trae consigo el conocimiento absoluto. "Cuentos de hadas", advierte Indiana. "Es ud. un hombre de poca fe" le replica en un apartado más lejano la villana de turno interpretada por Cate Blanchett. Si bien la explicación final al misterio de la calavera me deja un no sé qué pensar, admito que la búsqueda fue lo suficientemente entretenida como para importar demasiado. Además, el truco empleado para ese cierre espectacular ha sido usado antes en video juegos, cómics y novelas del mismo Indiana, así que no era raro que hiciera su camino al cine en algún momento y con la histeria que se vivía al respecto por esos años en Estados Unidos, pues resulta un tanto acertado (perdonen si soy un poco críptico con el comentario pero es que quiero evitar arruinar la sorpresa a cualquiera que este leyendo y no haya visto aún la película).

Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal es una película que según algunos fanáticos tardó demasiado en realizarse, que habría estado bien hace 10 años, pero que hoy, luego de Angelina Jolie en Tomb Raider y Nicolas Cage en sus búsquedas de tesoros perdidos, no trae nada nuevo. Que tan solo trae más de lo mismo. Y yo les pregunto: ¿Y qué? Será más de lo mismo pero con el hombre que re-inventó el género de aventuras y además lo hace dignamente. ¡¿Qué llega tarde?! ¿Y qué tal si nunca hubiera llegado? Perdón, pero al menos en este caso me quedo con aquello del mejor tarde que nunca (y que alivio luego de la desinflada sufrida con las precuelas Star Wars).

Uno de los puntos fuertes fueron los últimos minutos de película. Usualmente cuando un héroe regresa ya entrado en años, lo hace para dar cierre y hacer algún sacrificio para el bien común, no siempre de la mejor manera posible (para un ejemplo clásico, basta recordar el patético final del Capitán James T. Kirk en la película Star Trek: Generaciones de 1994). Esta vez el héroe termina con una sonrisa y la promesa de recibir el final de sus días de la mejor manera que puedo imaginar y que no revelaré por las razones antes establecidas. Ese final por lo menos me hizo salir con una sonrisa en los labios y sentir de verdad, esa nostalgia de la que otros han hablado. Nostalgia de días cuando se podía creer en finales felices, incluso para un arqueólogo que nunca pierde el sombrero y que sobrevive a una explosión nuclear refugiándose en una nevera recubierta de plomo (lo siento, esta si se me escapó pero no pude evitarlo).

Para finalizar, solo queda resolver la gran incógnita: Vale la pena ver la película? vivimos días difíciles, donde películas esperadas con ansias resultan un fiasco para algunos (en mi caso particular, las secuelas de Matrix y los episodios II y III de Star Wars), aunque en este mundo de gustos tan diversos, son del agrado de otros (se que muchos detestaron Spider-Man III pero a mí me encantó, ven a qué me refiero?). Así será con esta entrega de Indiana Jones. Habrá quienes la odien y otros que la disfrutaremos y la recomendaremos como una de esas rarezas del cine de hoy que pueden verse en familia. Entren sin prejuicios, en sintonía con los acordes de la inmortal banda sonora que la caracteriza, cortesía del veterano John Williams. Disfruten las actuaciones de Shia Lebouf y Karen Allen. Rían con las ocurrencias de Harrison Ford como "Jooohnssy" (o como le decía su padre, Henry Jones Jr.) y agárrense fuerte, porque cuando la aventura salte a las entrañas de la selva, Steven Spielberg y George Lucas no se detendrán hasta el final, cuando Indiana recoja de nuevo su sombrero y cruce la puerta hacia su siguiente aventura.

Y esta vez no irá solo.

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